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Plaza de la Constitución Plaza de la Constitución

Valenzuela se encuentra en la provincia en pleno campo de Calatrava, en la zona centro de esta provincia. Limita al Norte, Este y Oeste con el término de Almagro, al Sur con el de Granatula y al Suroeste con el de Aldea del Rey.

Los primeros escritos en los que se habla de Valenzuela son de la segunda mitad del siglo XIII. Tras las Navas de Tolosa (1212), la región es conquistada por la Orden de Calatrava, y los derechos sobre Valenzuela pasan a Almagro, aun siendo este pueblo de posterior fundación, por orden del noveno maestre Fray Gonzalo Yánez de Novoa, y confirmado por Fernando III en 1222. El 18° maestre de la orden, Don Juan Núñez del Prado, da a los vecinos del pueblo la Dehesa del Jugar de la Nava del Moral (1322); mientras su población se cifraría un siglo después en unos 100 vecinos.

Por esa citada concesión se supone que Valenzuela era ya independiente, pero por poco tiempo, pues las hambres y pestes menguaron la población, otorgándose la jurisdicción nuevamente a Almagro. Pero Valenzuela emprendió pleitos por su independencia de Almagro, el cual negaba la anterior existencia de aquella independencia, que fueron fácilmente sofocados, pues hacia 1507 Valenzuela solo tenía 13 vecinos.

Durante el periodo del reinado de Carlos I se independiza de Almagro, no sin la fuerte oposición de esta Villa, la más poderosa del Campo de Calatrava, adquiriendo la categoría de “Villa de por sí con jurisdicción alta y baja, y mero, y mixto

 

Imperio”, por orden del 19 de Noviembre de 1538. No dependiendo ya de la alcaldía de Almagro, las apelaciones de Valenzuela iban directamente a la Audiencia de Granada. La independencia no fue gratuita sino por pago de 2.000 Ducados de la Villa a la Real Hacienda (necesarios para las grandes guerras de Carlos 1). Por gratitud, el concejo tomó por armas las águilas imperiales, la Cruz de Calatrava (a cuyo señorío pertenecía), el castillo de Calatrava (bajo el cual se cobijaron los primeros pobladores) y el toisón del escudo de Almagro. Sin embargo poco duraría esta condición de Villa en Valenzuela, pues durante el mismo reinado de Carlos 1, la princesa Doña Juana, acogiéndose a las recientes autorizaciones papales para enajenar bienes y vasallos de la Mesa Maestra, vende a Don Diego Alfonso de Madrid la Villa, término y jurisdicción, pasando a ser Señorío, y rentando por entonces unos ciento setenta mil maravedíes anuales. Posteriormente, tras largos años de historia, pasaron los derechos de los marqueses de Toree mejía, periodo que enlaza ya con la historia contemporánea de nuestro siglo.

No quedan restos del antiguo castillo, pues sobre él se levanto una pequeña iglesia posteriormente derribada en 1560, para edificar la actual Iglesia de San Bartolomé.

Posterior a esta iglesia es la del Santo Cristo de la Paciencia, datada da finales del siglo XVII, habiendo existido otras ermitas.

In el diccionario elaborado por P. Madoz (1849), se cita a Valenzuela como Villa con Ayuntamiento de 205 casas con una población de 248 vecinos y 1240 almas.

 

Sobre el origen de I topónimo de Valenzuela se recogen dos explicaciones, una la que plantea en su libro “Diccionario histórico geográfico de la provincia de Ciudad Real” (1980) Don Inocencio Hervás y Buendía en el que relaciona su toponímica con la buena calidad del suelo y sus posibilidades agrícolas, siendo Valenzuela, posiblemente, un diminutivo de Valencia. La otra explicación es de tradición oral, asociándose el topónimo a un coronel cuya viuda, al casar en segundas nupcias, cedió parte de sus tierras a la población, con la condición de que se le pusiera como nombre a la Villa el apellido de su primer esposo.

Iglesia de SAN BARTOLOME de Valenzuela que tiene su origen hacia el año 1560. Construida a partir de las ruinas de un castillo árabe, re en planta a un edificio de nave única a las que se adosan una serie de y otro en el lado izquierdo en el cual se construiría la capilla dedicada al culto de la Santísima Virgen del Rosario. El edificio consta con dos puertas de acceso, la principal situada a sus pies y la otra en el lateral enfrente de la capilla de la Virgen. La Iglesia de Valenzuela carece de torre, el edificio está rematado con una espadaña en donde se encuentra el campanario. El interior en su primera época fue ornamentado con piedras recubiertas por algún estuco y más tarde en el siglo XVIII se hizo una remodelación neoclásica del edificio en el que se incluye la forma ovalada del techo. Preside el retablo del altar mayor de madera policromada, a los laterales sendos retablos, el de la derecha destruida durante la guerra civil.

 

 

 

Ermita del Santo Cristo de la Clemencia

Construida a finales del siglo XVII y principios del XVIII es de estilo desornamentado que se impuso a finales del XVI. La nave principal es cuadrangular, cubierta con falsa bóveda de cañón que cae sobre las sencillas pilastras adosadas al muro. Los interiores aparecen enlucidos y enjalbegados, teniendo como única decoración cuatro grandes escudos de yeso policromados, que representan a los cuatro apóstoles, situados en la pecina de la cúpula. En la cabecera el altar mayor, no existiendo retablo, preside la imagen del Santo Cristo de la Clemencia. En el lateral del evangelio sobre peana Jesús Nazareno con la cruz a cuestas y en el opuesto altar de mampostería con hornacina de yeso decorado en el que se encuentra San Antón... Existe una segunda nave, que hace que la iglesia sea de cruz latina, de posterior construcción con exteriores de piedra y cubierta a dos aguas, en el hastial de la parte de los pies resalta una pequeña espadaña portadora de una campana. Adosado a la pared de la entrada posee un patio limitado con un muro rematado con rejería y dos puertas que dan a las dos calles que la limitan.

Ermita de San Isidro Labrador.

Situada en un cerro distante aproximadamente dos kilómetros de la población, su construcción es reciente, pues se edificó en los terrenos donados por una familia de Valenzuela en el año 1954. Consta de una sola nave rectangular, cubierta a dos aguas, en la que se resalta el altar con un arco que posa sobre

 

 

unas pilastras. En la parte de la cabecera, sobre peana adosada a la pared, preside San Isidro y en la parte opuesta al evangelio una hornacina en la que se encuentra una talla de

Madera de la Virgen de Lourdes. La puerta de entrada se encuentra a los pies y en el tejado una espadaña de forja de hierro en el que se encuentra una pequeña campana. Sacristía y otro en el lado izquierdo en el cual se construiría la capilla dedicada al culto de la Santísima Virgen del Rosario. El edificio consta con dos puertas de acceso, la principal situada a sus pies y la otra en el lateral enfrente de la capilla de la Virgen. La Iglesia de Valenzuela carece de torre, el edificio está rematado con una espadaña en donde se encuentra el campanario. El interior en su primera época fue ornamentado con piedras recubiertas por algún estuco y más tarde en el siglo XVIII se hizo una remodelación neoclásica del edificio en el que se incluye la forma ovalada del techo. Preside el retablo del altar mayor de madera policromada, a los laterales sendos retablos, el de la derecha destruida durante la guerra civil.

Ermita del Santo Cristo de la Clemencia

Construida a finales del siglo XVII y principios el) (VIII es de estilo desornamentado que se impuso a finales del XVI. La nave principal es cuadrangular, cubierta con falsa bóveda de cañón que cae sobre las sencillas pilastras adosadas al muro. Los interiores aparecen enlucidos y enjalbegados, teniendo como única decoración cuatro grandes escudos de yeso policromados, que representan a los cuatro apóstoles, situados

 

 

en la pechina de la cúpula. En la cabecera el altar mayor, no existiendo retablo, preside la imagen del Santo Cristo de la Clemencia. En el lateral del evangelio sobre peana Jesús Nazareno con la cruz a cuestas y en el opuesto altar de mampostería con hornacina de yeso decorado en el que se encuentra San Antón. Existe una segunda nave, que hace que

 

la iglesia sea de cruz latina, de posterior construcción con exteriores de piedra y cubierta a dos aguas, en el hastial de la parte de los pies resalta una pequeña espadaña portadora de una campana. Adosado a la pared de la entrada posee un patio limitado con un muro rematado con rejería y dos puertas que dan a las dos calles que la limitan. Ermita de San Isidro Labrador.

Situada en un cerro distante aproximadamente dos kilómetros de la población, su construcción es reciente, pues se edificó en los terrenos donados por una familia de Valenzuela en el año 1954. Consta de una sola nave rectangular, cubierta a dos aguas, en la que se resalta el altar con un arco que posa sobre unas pilastras. En la parte de la cabecera, sobre peana adosada a la pared, preside San Isidro y en la parte opuesta al evangelio una hornacina en la que se encuentra una talla de madera de la Virgen de Lourdes. La puerta de entrada se encuentra a los pies y en el tejado una espadaña de forja de hierro en el que se encuentra una pequeña campana.

 

FERIAS Y FIESTAS
Valenzuela de Calatrava

 

DISTANCIA A CIUDAD REAL 20 Km.

 

FERIAS Y FIESTAS: FIESTA DE SAN ANTÓN.- Se celebra el día 16 y 17 de enero, en plena recolección de la aceituna. Antiguamente los niños de la escuela hacían novillos para ir a recoger leña por las casa y así formar una hoguera grande en el centro de la plaza del pueblo, El medio de transporte para acarrearla era un número indeterminado de gavillas (sarmientos entrelazados) unidas, los chicos portaban una cachiporra que los padres les confeccionaban unos días antes en los ratos libres del trabajo, generalmente era de madera de oliva, esta la utilizaban como reclamo, a la vez que gritaban “leña PA San Antón, o si no, cachiporrón” . Recorrían todas las calles del pueblo cantando las tradicionales coplas que decían así:

 

 

San Antón como es tan viejo

 

Tiene barbas de conejo

 

Y su madre Catalina

 

Tiene barbas de gallina

 

Y su padre Catalon

 

Tiene barbas de gallón.

 

¡Que viva la hoguera de San Antón!

 

 

 

San Antón tiene un guarrillo

 

Y le da sopas de vino

 

Y le dicen borrachón.

 

¡Viva la hoguera de San Antón!

La hoguera se iba haciendo cada vez mayor, hasta que se completaba cuando las distintas cuadrillas de aceituneros dejaban al anochecer la leña que habían cortado expresamente para el santo. Este era bajado en andas desde la Ermita del Cristo en donde. Tiene su estancia habitual, hasta la iglesia parroquial de San Bartolomé Apóstol, no sin antes haber pasado por la hoguera, que ya ardía desde el atardecer, como queriendo calentarse en ella como uno más del lugar. La fiesta continuaba hasta altas horas de la noche degustando los típicos tiznaos, acompañados de la refrescante limoná.

 

 

 

Al día siguiente se llevaba a cabo la ceremonia religiosa consistente en una misa para el santo, en la que se bendecía el trigo y la cebada, y que luego se mezclaba con los piensos que servían de comida a los animales. De esta manera los devotos del santo se libraban de las posibles enfermedades a los animales.

La procesión consistía en llevar otra vez al santo a su lugar de origen.

Durante las fiestas de San Antón la cuentecilla del Pradillo se vestía de gala para recibir las carreras que se hacían con las mulillas ataviadas con sus relucientes aperos y campanillos, que jornadas anteriores habían sido limpiados, como una labor más y con la sapiencia de que el santo les iba a agradecer el gesto hecho en su honor.

LA FIESTA EN LA ACTUALIDAD.- En nuestros días dista mucho de la celebración de antaño, depende del ánimo de los organizadores y de algún otro condicionante. Ha desaparecido la hoguera que se bacía en la plaza, pasándose a realizar varias en los distintos barrios o grupos de amigos.

En cuanto a la celebración religiosa nada ha cambiado se sigue ofreciendo la misa al santo en la que se bendicen los animales y a continuación es portado en andas hasta su estancia habitual. Los refranes don una muestra del gran arraigo que tiene el santo entre nuestra gentes. Sirvan estos como pequeñas muestras.

 

 

En San Antón a las cinco y con sol. Por San Antón busca la perdiz al perdigón. Por San Antón gallinita pon.

Si tiene barbas: San Antón, y si no, la Purísima Concepción. Hasta San Antón Pascuas son.

FIESTAS PATRONALES.- Dedicadas a la Santísima. Virgen del Rosario, se celebran el primer fin de semana de octubre y tanto el Consistorio, como la Hermandad, preparan una serie de actos en honor de la patrona y para disfrute de los lugareños y visitantes que en esa época hacen acrecentar el número de habitantes de la localidad. Comienzan los actos el vienes por la noche con la recepción de autoridades, pregón de fiestas en el salón de usos múltiples del Centro Social y la cena de gala en el Auditorio. El sábado cabe destacar la tradicional ofrenda de flores a la Virgen. El Domingo del Rosario, día principal de las fiestas, comienza con el Rosario de la Aurora, la Eucaristía en honor de la Virgen y la Procesión en la que se dan cita cientos de fieles llegados de todas partes. El lunes la tradicional Misa de las Insignias de la Virgen para pasar a la subastas de estas en el salón del Ayuntamiento y después realizar el tradicional “Pingorreo” y el martes se celebra la misa por los difuntos completando el día con otra actividades, tales como, una cicloturista acompañada de una comida popular. El domingo siguiente se repiten los actos religiosos dedicados ala Virgen. Estos actos se ven reforzados durante estos- días con banda de música, orquestas, atracciones y juegos y cucañas.

 

 

 

 

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