Afilando la guadaña
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Situado en una gran llanura manchega del Campo de San Juan este lugar ha sido habitado desde antiguo. Aquí sitúa Hervás la antigua ciudad celtíbera de Alba, nombrada por Plinio dentro de las ciudades oretanas estipendiarias pertenecientes al convento de Cartagena. El mismo autor también la hace mansión de dos calzadas provinciales, una que partiendo del camino de Hércules en Mariana por Jumilla y Alhambra se unía en Murum con el de Laminium a Toledo, y la otra que partiendo del celebre municipio romano se internaba en la Oretania.
Es un rico enclave arqueológico pues en su término se encuentra uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de la provincia: La Motilla de Santa María Retamar, yacimiento de la edad del Bronce que esta aportando una serie de conocimientos claves para el estudio del llamado Bronce Manchego.
La moza con el Cántaro
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También han aparecido restos de época romana y visigoda en el lugar conocido como La Moraleja o El Sotillo. Según las Relaciones Topográficas de Felipe II, Argamasita de Alba fue fundada en 153 1-32 por Juan de Zúñiga, alcalde de Peñarroya, y Diego de Toledo, prior de la Orden de San Juan. Sin embargo, el nombre tiene un origen anterior ya en 1214 hay constancia de un castillo de Argamasila o Argamasiella, próximo a los de Peñarroya y el Sotillo, La nueva Argamasilla se puebla inicialmente con habitantes de otras villas vecinas como La Moraleja y Santa María del Guadiana.
Tras unos comienzos difíciles e inciertos y la gran catástrofe del 1545, debida a una gran inundación que anegó el lugar, Argamasilla fue reconstruida con miras más previsoras. De 1560 a 1613 conoce un momento de gran apogeo, que culmina con la concesión del título de villazgo por Felipe hilen 1612.
A ello contribuyó en gran medida el establecimiento de un buen número de familias moriscas, emigradas a raíz de la rebelión de las Alpujarra en 1568, que junto a sus ricas tradiciones aportan a sus convecinos todo el bagaje de sus conocimientos en técnicas de cultivo, riego y construcción. Argamasilla pasa de unas 500 familias en 1560, a unas 800 en 1607 (lo que equivaldría a un total de más de 3000 habitantes).
Cervantes
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En el s. XVII se construye el Gran Canal de Priorato de San Juan, a instancias de su Prior, el Infante don Gabriel, hijo de Carlos III, y con proyecto y ordenanzas de Juan de Villanueva. Un siglo más tarde otro Prior, el Infante don Sebastián de Borbón, compra la casa de Medrano y permite a Ribadeneira realizar su célebre edición del Quijote, prologada y comentada por Hartzenbusch, que reforzará considerablemente la tradición cervantina del lugar. Ello confirma que, desde su fundación hasta el presente, Argamasilla de Alba ha vivido animada y sustentada por dos grandes impulsos convertidos en cifra y símbolo de su idiosincrasia: el río Guadiana, que ha condicionado su hábitat y su economía, y el Quijote, que ha animado su cultura y tradiciones.
Entrada a la cueva de Medrano
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La antigua Argamasilla primero perteneció a la Orden de Santiago que luego pasó a formar parte con la Moraleja de la Puebla de Alhambra y más tarde a la Orden de San Juan, quedando dentro del término de Consuegra y perteneciendo a la jurisdicción de Alcázar de San Juan. De 1560 a 1613 vive su momento de apogeo, obteniendo el titulo de Villa en 1612. Es un pueblo típicamente manchego, y vinculado estrechamente al mundo cervantino, pues en el existen dos edificios que rememoran hechos quijotescos: La Cueva de Medrano,
Una rústica cueva que la tradición identifica como la prisión en la que Miguel de Cervantes concibió y empezó a alumbrar su inmortal Don Quijote de la Mancha.
Esta tradición, antiquísima, se remonta a los mismos tiempos de Cervantes, quien la alimentó con la mención de los académicos de la Argamasilla al final de la primera de su obra. Tal identificación hizo Fortuna entre sus lectores y contemporáneos, hasta el punto de que Alonso Fernández de Avellaneda sitúa explícitamente su Quijote Apócrifo en Argamasilla de la Mancha.
Interior de la cueva de Medrano
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En esta época, la casa pertenecía a la influyente familia Medrano. En 1861 fue adquirida por el Infante D. Sebastián de Borbón para destinarla a actividades culturales y un año más tarde Ribadeneira realiza en la cueva su célebre edición del Quijote, prologada y comentada por Hartzenbusch. Por entonces era un caserón manchego con una edificación en dos alturas alrededor de un patio y diversas dependencias distribuidas por el resto en planta baja. A los pocos años sufrió un incendio que la dejó casi en ruinas, sobre las que se levantó una edificación de una sola planta, en forma de L, que ocupaba una pequeña parte del solar.
Por estas fechas (1905) es visitada por otros nombres ilustres. Como Azorín y Rubén Darío, que consolidan la tradición cervantina del lugar Cervantes empezó a escribir El Quijote estando preso en ella. Fue declarada Monumento en el 1972. Otro edificio es la Casa del Bachiller Sansón Carrasco, sito en la calle de los académicos.
Cueva de Medrano donde dice la tradición que Cervantes empezó a escribir El Quijote
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De notable interés es la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista, Se comenzó a construir en 1542, por Juan de Hornero. En 1587 la obra es encomendada al maestro cantero Juan de Rigos, quien la debía finalizar en seis años. Sin embargo, por razones desconocidas quedó inconclusa en lo que debía ser su entrada principal, cuya estructura, columnas y arcos se pueden aún contemplar en el llamado Descubierto. En los Siglos XVII y XVIII es completada con nuevas adiciones: capillas laterales, enlosado y dos magníficos canceles (uno de ellos parcialmente destruido en la actualidad) con tallas de la efigie y escudos familiares del príncipe Emmanuel Filiberto de Saboya, Prior de la Orden de San Juan. Su planta inicial incluía dos torres gemelas, pero sólo se construyó una en la parte inconclusa hasta la cornisa. Rematada finalmente hasta sus 36 metros en 1913. Recientemente el templo ha sido restaurado, recobrando buena parte de su antiguo esplendor.
Particular interés reviste el cuadro exvoto situado en la capilla de la Virgen de la Caridad de Illescas (a la derecha del altar mayor) y donado por D. Rodrigo Pacheco. El cuadro está fechado en 1601 y conserva al pie esta inscripción:
Apareció Nuestra Señora a este caballero estando malo de una enfermedad gravísima desamparado de los, médicos víspera de San Mateo año MDCI encomendándose a esta Señora y prometiéndole una lámpara de plata llamándola día y noche de un gran dolor que tenía en el celebro de una gran frialdad que se le cuajó dentro. Tanto su fecha, como el motivo de la enfermedad han contribuido a la identificación de este personaje como un posible trasunto de Don Quijote y a la probabilidad de una estancia de Cervantes en Argamasilla de Alba
A finales del siglo XIX Argamasilla estaba cruzada por dos canales, uno el del Gran Prior, cuya construcción se atribuye a Fray Fernando Rodríguez, y otro el Malecón de Santiago. Hoy día en desuso.
Castillo y Santuario de Peñarroya
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Castillo de Peñarroya, A unos 12 Km. de Argamasilla en dirección sur se encuentran los restos de un castillo o fortaleza de origen musulmán, conquistado en 1198, por las órdenes coaligadas de Santiago y San Juan y adscrito definitivamente a la Orden de San Juan en 1215. Situado estratégicamente sobre un acantilado, en el que se ha construido la presa de embalse de Peñarroya, el castillo conserva dos recintos amurallados, la torre del homenaje, cuatro torreones y el patio de armas, así como los restos de una antigua ermita o cripta. Desde el patio de armas se accede al santuario de Nuestra Señora de Peñarroya, patrona de Argamasilla de Alba y de La Solana, construido en el s. XVIII.
En su interior se pueden contemplar un retablo barroco, un crucifijo en talla policromada del s. XVII, proveniente del antiguo convento de los Mercedarios y varios frescos deteriorados en sus paredes laterales. En el camarín de la Virgen, se halla una amplia colección de frescos con diversas copias de Murillo y Rafael. En el área del castillo comienza el Parque Natural de las Lagunas de Ruidera, que se extiende desde el embalse de Peñarroya por todo el alto Guadiana aguas arriba hasta las quince lagunas situadas entre los límites de Ciudad Real y Albacete. La espectacular belleza de este espacio natural contrasta con la extrema aridez del Campo de Montiel que lo circunda. El castillo fue declarado Monumento en el 1989.
En Argamasilla existen algunas casas solariegas como la del antiguo Posito que en 1546 Compro el prior para construir la tercia, en la actualidad ha sido recuperado por el Ayuntamiento de Argamasilla de Alba que en un futuro próximo espera rehabilitarlo dándole un uso cultural.

Argamasilla de Alba
DISTANCIA A CIUDAD REAL: 88 Km.
FERIAS Y FIESTAS: Ntra. Sra. de Peñarroya, 1º domingo de Septiembre.
Campo de Criptana, perteneciente a la ruta Cervantina.
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